AL-AZRAQ. EL VISIR QUE SOÑABA LA MONTAÑA

Suele suceder: la amnesia del tiempo se ceba con aquellos personajes a los que, previamente, la historia ha hecho añicos. Sí, la gloria se reserva siempre para el vencedor, y en la derrota, al vencido no le queda más opción que humillar la mirada y caminar la polvorienta senda del olvido. En el caso del visir al-Azraq este feroz proceder de la Historia para con los perdedores ha sido aún más despiadado si cabe, pues lejos de sepultar su recuerdo en la ciénaga del tiempo, su memoria ha quedado expuesta al eterno látigo del verdugo infiel. Aun así, pese al perverso esfuerzo del rey Jaime por mancillar la imagen de quien durante tantos años fue su pesadilla, y pese a la profunda desfiguración que ha padecido el personaje con el paso de los siglos, la memoria del visir al-Azraq perdura altiva en el corazón de La Montaña: el mar de sierras y valles que antaño fueron sus dominios.

La colección de fotografías que componen este libro están inspiradas en la novela La Montaña Azul. Crónica del visir al-Azraq y formaron parte del proyecto literario en su fase de documentación previa, cuando la necesidad por intimar con los protagonistas propició que el autor saliera al monte en pos de ellos con la única misión de interiorizar los paisajes que un día soñó el visir al-Azraq, pernoctando en las ruinas de las que fueron sus atalayas, alquerías, torres y castillos.