Una tarde de invierno, mientras paseaba las sendas de l’Encantà con los sentidos despiertos, sentí que alguien me tomaba del brazo y me llevaba al precipicio: «ven, cierra tus ojos y mira: sólo los incrédulos necesitan sus ojos para ver». Me senté al borde del abismo y al punto de cerrar los ojos sentí la emoción del jilguero en la copa del ciprés, el temor de la cría que alborota sus plumas en el nido momentos antes de saltar, y me vi de niño, recostado sobre mi cama, contemplando los perfiles de l’Encantà a través de la ventana, fantaseando con trepar, de entre todas, aquella singular mole de piedra coronada por el más intrépido de los árboles; y al lanzarme al vacío abandoné mis plumas al viento y volé en pos de aquel monolito que era el sueño de mi infancia, la desazón de mi adolescencia, la pesadilla de mi ser.
Aquella misma noche, mientras contemplaba el megalito en la distancia, comprendí que no podía desatender por más tiempo su llamada, y al sentarme sobre la cama y cuestionarme si sería olivo, encina o algarrobo el arbolito que lo remataba, tuve la seguridad de que aquella sería la última vez que me lo preguntaba.
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Título / Localización |
El jilguero en el megalito / Barranc de l’Encantà (Beniarrés) |
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Fecha / hora de la toma |
05/02/2010 / 12:18 h |
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Cámara |
Canon EOS 450D |
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Objetivo |
Canon 18-55 mm f3.5-5.6 EF-S IS |
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Tiempo de exposición |
1/100 sg ± 1.33EV |
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Diafragma |
F 7.1 |
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ISO |
100 |
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Distancia focal |
18 mm |
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Observaciones |
Una de mis primeras fotos en la era réflex digital, tomada con el objetivo de serie popularmente conocido como “pisapapeles” por la mala calidad de su óptica. El encuadre pide una focal más abierta, enmarcada con mayor contundencia entre las peñas, de modo que apunto la localización en mi lista de fotografías pendientes con el fin de regresar al atardecer, un día con la Luna en fase creciente. |
Ya a la mañana siguiente contemplé el valle de Perputxent encerrado entre las peñas de Fantaquí y la Albureca, como un pájaro. Lo hice apostado junto al más intrépido de los algarrobos, con una sonrisa de satisfacción colgada en mi cara.,
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