Hace unos días asistí a una MasterClass de fotografía impartida por Fernando Puche y la verdad es que sus palabras provocaron en mí un pequeño motín interno que con el tiempo amenaza revolución. El fotógrafo expuso sus vivencias y experiencias de una vida detrás de la cámara y nos contó cómo un buen día, al comprobar que todas sus fotografías parecían cortadas con el mismo patrón, decidió dar un giro radical a su obra.
En mi caso no hacía falta llegar a casa y revisar mi archivo para reconocer que mis fotografías adolecían de variedad. Dos semanas después, las palabras de Fernando Puche aún resuenan en mi conciencia y sé que en adelante las tendré muy presentes.
Siempre he tenido claro que para conseguir unas fotos interesantes hay que reflexionarlas previamente, y eso mismo trato de hacer con mis paisajes antes de salir a campo. Sin embargo, esa reflexión previa, aunque necesaria, me está matando. Mi visión fotográfica es previsible en tanto que mi concepto de paisaje también lo es. Necesito aprender a improvisar, afilar mi percepción del medio para llegar más allá de lo obvio. Para empezar, intentaré reflexionar en campo, abstraerme por un momento de la idea preconcebida que me llevó hasta allí, observar alrededor antes de montar el equipo, localizar sujetos, primeros planos potentes con los que acompañar los fondos…
Quizá sea una buena práctica que, después de asegurar las fotografías que me llevaron hasta una localización, trate de agotar sus posibilidades utilizando todas las focales de mayor a menor, desde el teleobjetivo hasta el ultra gran angular.
Asimismo, un buen ejercicio para entrenar la vista es obligarse a salir con un solo objetivo. Mis paisajes suelen ser amplios, tomados con un gran angular, de modo que el pasado domingo salí al campo pertrechado con un teleobjetivo y me obligué a sentir el paisaje bajo la visión de esta focal. Fue una decisión acertada y el entrenamiento tuvo su recompensa en forma de un inesperado ramillete de imágenes de variada estética.
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Título / Localización |
Más allá de lo obvio / Barranc de l’Encantà (Beniarrés) |
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Fecha / hora de la toma |
09/10/2011 / 17:31h |
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Cámara |
Canon EOS 50D |
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Objetivo |
Sigma AF 70-300/4.0-5.6 DG APO Macro |
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Tiempo de exposición |
1/15 sg |
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Diafragma |
F 22 |
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ISO |
100 |
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Distancia focal |
70 mm |
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Tipología |
Fotografía de estética pictórica |
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Observaciones |
Tomada a pulso, moviendo la cámara en vertical durante la exposición |
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Comentarios
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Dado que la nitidez no era un valor crítico a atender, se cerró el diafragma buscando alargar el tiempo de exposición La focal se escogió de manera que la foto recogiera una porción semejante de tierra y cielo La proporción 1:2 se eligió buscando una mayor esbeltez de la imagen que armonizara con el movimiento vertical de la cámara |
Es de esperar que mi particular percepción de La Montaña conserve el dramatismo de los acontecimientos que aquí tuvieron lugar, que continúe fotografiando sus paisajes en circunstancias meteorológicas adversas, singulares, en condiciones extremas de luz. Es importante no perder el Norte de los acontecimientos, sin embargo, en adelante trataré de poner en práctica otras técnicas, de seguir otros protocolos, de sentir el entorno de un modo más individual, más particularizado. Esto me ayudará a reconstruir el complejo universo de Perputxent desde la perspectiva de los infinitos matices que lo integran.
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