No sólo de pan vive el hombre y, cada tanto, el poeta gusta recitar versos ajenos, máxime si estos han sido compuestos por alguien a quien se admira. Dejo aquí el poema de l’Encantà de Miquel Gadea Cebrià (Miquelet d’Elena. Planes, 1886-1966), versionado por el tío Paco de Fantaquí.
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