Dos horas antes de que el ocaso incendiara la cumbre de Benicadell, el cielo ya se mostraba inquieto. No sin esfuerzo, las nubes franqueaban sus colosales crestas preludiando el infierno que estaba por llegar.
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Título / Localización |
El coloso inexpugnable / Benicadell (Beniarrés) |
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Fecha / hora de la toma |
15/03/2011 / 17:53h |
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Cámara |
Canon EOS 50D |
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Objetivo |
Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 |
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Tiempo de exposición |
1/50 sg ± 1.33EV |
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Diafragma |
F 11.0 |
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ISO |
100 |
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Distancia focal |
16 mm |
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Tipología |
Fotografía de alto rango dinámico |
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Observaciones |
Compuse intentando respetar la regla de los tercios, y aguardé que un claro en el cielo soleara la pendiente del primer plano y la separara del fondo. |
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Comentarios |
Era tarde de nubes dispersas y en mi anhelo por conseguir un ocaso infernal en Benicadell me acerqué de nuevo hasta los pies de la mole del Guatleró y probé suerte. Llegué con el tiempo lo suficientemente holgado como para explorar sin prisas en busca de una perspectiva con fuerza y esta es una de las que encontré, aunque no la mejor. |
Mediado el siglo XIII, Benicadell era tierra de frontera: la cordillera inexpugnable que detuvo el afán expansionista de Jaime I. En su cima tuvo lugar la feroz batalla por el control del castillo de Binnah Qatal, y a sus pies se perpetró la más temible de las conspiraciones, aquella que puso en jaque la vida del monarca que osó cabalgar de noche los emboscadizos caminos de Rugat.
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