El pasado miércoles hubo eclipse de luna y no me lo quise perder. Sabía que el plenilunio de junio asomaba por detrás del algarrobo que corona uno de los megalitos de l’Encantà, de modo que me dirigí al paraje con la intención de fotografiar el eclipse con un paisaje enriscado en primer plano. Sabía también que resultaría muy complicado lograr una foto del eclipse con un mínimo de calidad, pues para conseguir detener la luna con un teleobjetivo (300mm), y obtener un mínimo de detalle, el tiempo de exposición no puede sobrepasar 1 segundo. Asimismo, para conseguir que la luna eclipsada estuviera bien expuesta debía compensar la mengua de luminosidad elevando la sensibilidad (ISO 800 y f:5.6, o una combinación equivalente según la ley de la reciprocidad), con el consiguiente aumento del ruido cromático y lumínico. No, no sería fácil.
Aún con un ISO 800, pronto comprendí que con un tiempo de exposición tan exiguo la única posibilidad de obtener un resultado medio decente pasaba por tener un poco de suerte y que la luna apuntase justo por detrás del algarrobo, de manera que éste quedara a contraluz; el resto de la foto quedaría apenas sin exposición, pero si lograba captar ese instante todo habría valido la pena. Sí, si la luna amanecía eclipsada tras el algarrobo de l’Encantà el momento sería sublime, aunque con un 300mm la luna apenas llenaría un 10% del plano de la foto y no me quedaría otra que recortar y reencuadrar buena parte de la imagen durante el post-proceso.
Llegué al lugar una hora antes de que luna apuntase por el Mediterráneo y situé el trípode en el mismo emplazamiento donde tres años atrás me estrené con la fotografía nocturna. Iba a ser la primera vez que tomase una foto nocturna con un teleobjetivo, así que realicé alguna prueba para testar el enfoque, el comportamiento del objetivo y las condiciones de luz ambiental. Una cosa saqué en claro con las pruebas: con una focal tan larga, la más mínima brisa trepidaría la foto y, para evitarlo, tenía que bloquear el espejo justo antes del disparo. Realizadas las pruebas pertinentes, ajusté los parámetros según 1 segundo de exposición, ISO 1600 y f:8.0, dado que el teleobjetivo que monté en la cámara ofrece un mejor rendimiento óptico con un diafragma más cerrado que, por contra, me obligaba a subir el ISO. Con todos los parámetros ajustados, marché monte arriba para encontrarme con Catalina. Tuve que esperarla un buen rato –así de coquetas son las mujeres-, pero cuando asomó sobre la sierra de la Albureca me deslumbró su hermosura. Venía vestida de púrpura, oscura, con una gema engastada en un collar de plata, un diamante que conforme pasaba el tiempo refulgía con mayor intensidad: el eclipse se desvanecía. Tomé a Catalina de la mano y la acompañé ladera abajo, de modo que todo cuanto ella ascendía en el cielo lo compensaba yo en mi terrenal descenso. Antes de llegar adonde había situado el trípode ya sabía que la suerte no me iba a acompañar, así que tomé el equipo y corrí camino abajo para situarme en un emplazamiento alternativo que tenía controlado por si fallaba el primero. Ni por esas; la luna clareaba por encima del monolito y me era imposible descender a otro lugar sin perder por completo la perspectiva: tenía que arreglármelas en aquella localización. Abrí el plano y reencuadré la escena según el plan B: dejaría dos riscos a contraluz y sacrificaría el detalle lunar en aras de exponer correctamente el cielo. Catalina volvió a asomar. Apareció desnuda, alba, y yo la dejé correr en el firmamento aguardando el momento triangular, de fuerza, que me pedía la composición: Catalina, la noche y yo. Desprendida ya de su purpúrea vestimenta, su collar resplandecía con el fulgor del diamante y, al deslumbrarme, no me quedó otra que cerrar más el diafragma por recoger su destello en la imagen.
|
Título / Motivo |
Catalina, diamantina / Barranc de l’Encantà (Beniarrés) |
|
Fecha / hora de la toma |
15/06/2011 / 23:51h |
|
Cámara |
Canon EOS 550D |
|
Objetivo |
Sigma AF 70-300/4.0-5.6 DG APO Macro |
|
Tiempo de exposición |
9 sg |
|
Diafragma |
F 10.0 |
|
ISO |
800 |
|
Distancia focal |
86 mm |
|
Tipología |
Fotografía nocturna |
|
Observaciones |
Temperatura de color 3200K |
|
Comentarios
|
A destacar el enfoque conseguido en la vegetación a contraluz sobre el perfil de la montaña. Especialmente satisfecho con la capacidad de reacción e improvisación y el resultado obtenido con una toma que era alternativa. |
Cuando observé la foto en el display de la cámara, los versos de Miquelet d’Elena percutieron en mi memoria por traerme la oda que el poeta de Planes dedicó a la leyenda de la mora Encantada:
«Segons el conte relata, i la veritat pot ser,
una dona molt guapa li aparegué a un llenyater.
Li ensenyà un collar de plata, amb diamants i rubís:
"¿què és el que vols, la joia, o t’estimes més a mi?" (…)»
Si la mora fuera luna, y yo, leñador, elegiría a Catalina: la diamantina.
.
Justo en la seua salsa: Fotografia artesana amb poètic resultat!
…ara ja si que et veig baixant amb tot l´equip a l'emplaçament B! …no portaries damnunt el moxilot dels objectius?!
El motxilot sempre va darrere!!!
Tenim que tornar a Penella una nit amb poca Lluna…